¿Qué es la diligencia debida?
El concepto de diligencia debida se está consolidando gradualmente como piedra angular de la transición hacia cadenas de suministro más responsables. Aunque para algunos aún no está claro, se está convirtiendo en algo inevitable con la entrada en vigor de normativas como el Reglamento de la Unión Europea sobre la deforestación (RDUE) o el Reglamento de la UE sobre la madera (EUTR). Pero, ¿qué abarca realmente esta obligación de diligencia debida? ¿Y qué deben poner en marcha las empresas para cumplirla?

La diligencia debida se refiere a todas las medidas que una empresa debe tomar para identificar, prevenir, mitigar y comunicar los impactos negativos de sus actividades, en particular sobre los derechos humanos, el medio ambiente o la corrupción. No se trata de una obligación de resultado, sino de una obligación de medios: las empresas deben poder demostrar que han implementado procesos adecuados para supervisar a sus proveedores, rastrear sus productos y evitar riesgos importantes dentro de sus cadenas de suministro.
Los retos son importantes. Desde el punto de vista jurídico, ahora se puede responsabilizar a las empresas por los daños causados por sus proveedores directos —y, en ocasiones, indirectos—, especialmente en casos de deforestación, trabajo forzoso o infracciones medioambientales. Desde el punto de vista económico, el incumplimiento de la diligencia debida puede dar lugar a sanciones económicas, la retirada del mercado o incluso la pérdida de contratos en licitaciones públicas o privadas. Por último, desde el punto de vista de la reputación, las expectativas de los consumidores, los inversores y las ONG siguen aumentando.
Para cumplir con estas obligaciones, las empresas deben implementar una política de diligencia debida estructurada: mapeo de riesgos, selección y evaluación de proveedores, recopilación de documentación de respaldo, trazabilidad geográfica, compromisos contractuales y planes de medidas correctivas. También deben garantizar una transparencia activa comunicando periódicamente sus esfuerzos y resultados, por ejemplo, a través de informes de RSE o informes no financieros.
La diligencia debida no debe considerarse una carga administrativa, sino una palanca para la transformación. Permite a las empresas anticiparse a las crisis, asegurar sus cadenas de suministro y diferenciarse positivamente en un mercado en el que la sostenibilidad se está convirtiendo en un criterio estratégico.
En materia de sostenibilidad, la inacción es más costosa que la anticipación. La diligencia debida es la capacidad de demostrar que se están tomando medidas, y no solo promesas.
Supply Logica las empresas en la implementación práctica de su enfoque de diligencia debida garantizando la trazabilidad de los productos, la gestión centralizada de los datos de cumplimiento y la preparación para los requisitos normativos, como el RDUE el EUTR (Reglamento de la UE sobre la madera).
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