El aplazamiento de la RDUE puede haber dado a algunas empresas la impresión de que aún era posible esperar. Sin embargo, el reglamento seguirá siendo aplicable a partir del el 30 de diciembre de 2026 para los operadores y comerciantes medianos y grandes, y a partir del el 30 de junio de 2027 para las microempresas y las pequeñas empresas. El calendario ha cambiado, pero la cantidad de trabajo necesario sigue siendo considerable.

Una RDUE ayuda a convertir el tiempo restante en un plan de acción que permita llevar a cabo la implementación dentro de los plazos establecidos.
Una RDUE es el primer paso concreto hacia un cumplimiento riguroso. Ayuda a identificar qué productos entran realmente en el ámbito de aplicación, a trazar las cadenas de suministro, a evaluar a los proveedores expuestos, a valorar la calidad de los datos disponibles y a medir la capacidad real de una empresa para demostrar su cumplimiento. Este trabajo cobra aún más importancia a medida que el Sistema deRDUE ya se ha puesto en marcha y la Comisión ha publicado RDUE y recursos de implementación.
El aplazamiento no elimina por completo la complejidad operativa
En la práctica, RDUE no se limita a recopilar unos cuantos documentos. A menudo requiere revisar cómo se organizan los flujos, cómo se recopilan los datos de los proveedores, la calidad de la trazabilidad, la coherencia documental y la capacidad de vincular un producto con un origen, un lote y, en ocasiones, coordenadas de geolocalización precisas. Los análisis de las simplificaciones adoptadas a finales de 2025 y el análisis jurídico de 2026 muestran claramente que, aunque se hayan flexibilizado ciertas obligaciones para algunos actores, las empresas siguen necesitando estructurar sus datos, procesos y gobernanza interna.
En 2026, el verdadero riesgo es creer que todavía hay «tiempo»
El aplazamiento de un año debe considerarse una oportunidad para prepararse, no una excusa para retrasar el trabajo. Debería dar tiempo a las empresas para reforzar sus procesos internos, analizar los riesgos de la cadena de suministro, formar a los proveedores y perfeccionar sus mecanismos de control. En otras palabras, el tiempo adicional solo tiene valor si se utiliza para preparar el cumplimiento normativo con seriedad. Esta es también la orientación que destacan los recientes análisis sobre 2026 de Mayer Brown y Verdantix.
Un marco más estable, aunque aún hay algunos avances a los que hay que estar atentos
Este año, el marco normativo es más claro que antes, pero aún no se han concretado por completo todos sus detalles prácticos. Según Verdantix y Mayer Brown, la revisión de simplificación prevista para el 30 de abril de 2026 no debería reabrir el texto principal del reglamento, pero podría implicar ajustes específicos, en particular a través del anexo I, las orientaciones, las preguntas frecuentes o determinados elementos relacionados con la aplicación.
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